El centro comercial Gran Vía de Hortaleza, coincidiendo con la pasarela de moda de Madrid y con San Valentín, presenta desde el 13 de febrero y hasta el 17 de marzo, la exposición "El arte de vestirse al desnudarse" un recorrido sensual por las prendas íntimas femeninas desde 1860 hasta 1960. Un paseo por la evolución de la ropa interior femenina a través de prendas significativas de cada época, desde las abundantes y voluminosas, con profusión de encajes, bordados y cintas de las damas del S. XIX, hasta las reducidas, sintéticas y funcionales de los sesenta. La exposición es un repaso a la historia de la seducción, aquellas prendas tan íntimas pero no siempre tan ocultas; camisas de día y de noche, pantalones corsés, cubrecorsés, enaguas, miriñaques, polisones... La lencería, de los años veinte generalmente de crespón de seda, se llenó de color: rosa, azul, lila, salmón, verde, amarillo... las camisas y combinaciones rectas, los sostenes sin formas, las fajas de tubo, y la camisa-pantalón, antecesora del body. Para la noche comenzó a usarse el pijama. Más tarde, en los años treinta la ropa interior se hizo más femenina con formas cada vez más sinuosas, la corsetería introdujo nuevas fibras artificiales que la dotaron de elasticidad; se empezó a usar el corselette.
La escasez de los años cuarenta, obligó a la mayoría de españolas a simplificar y a coser su ropa interior de manera sencilla y duradera. En contraposición, la lencería de las clases altas se hacía por encargo, eran conjuntos muy elaborados de seda, raso, satén o piel de ángel. En los años cincuenta triunfó la silueta de mujer con talle de avispa, busto pronunciado y faldas alargadas que favorecian una lencería sensual, el sujetador adquirió forma cónica, reapareció el corsé y volvieron las enaguas, más cortas, con aire del cancán. Las prendas con mayor simbolismo de feminidad, seducción y erotismo fueron las llamadas medias de cristal, medias de nylon con o sin costura, que a pesar de su elevado precio inicial, pronto reemplazaron a las de seda.
La exposición finaliza en la década de los sesenta, tiempo en el que la ropa interior cambió radicalmente, el sujetador perdió relleno y moldeado, la combinación cayó en el olvido por el uso del pantalón y la minifalda. Las medias, con sus ligas y ligueros, fueron sustituidas por los pantys, aparecieron la faja pantalón y el conjunto braga-sujetador.
Esta sensual y curiosa exposición es totalmente gratuita y está pensada para todos los públicos. El Centro también cuenta con ludoteca y parking gratuitos. El horario del Centro Comercial es de 10 a 22 horas. Dirección: Gran Vía de Hortaleza s/n. Salida nº 5 de la M-40, Metro Mar de Cristal. Autobuses 87, 104, 112, 120, 125 y 172.




