¿Sabías que desde 1927 se han creado más de 550 modelos de dispensadores de caramelos Pez? ¿Y que ahora son objetos de colección en todo el mundo? Pues en Gran Vía de Hortaleza, desde el 13 de septiembre y hasta el 9 de octubre, te presentamos una de las mejores colecciones privadas de España de caramelos Pez: Caramelos por un tubo. El nombre de Pez, de estos caramelos, es un acrónimo de la palabra Pfefferminz, que quiere decir menta en alemán, ya que originalmente cuando se lanzó la marca en Viena, en 1927, este era el único sabor que se comercializaba. Eduard Haas inventó estas pastillas de menta e ideó para su comercialización la inclusión de las mismas en un dispensador, que originalmente tenía forma de mechero, cuando fumar no estaba mal visto.
En 1952 comenzaron a comercializarse en Estados Unidos, pero desde entonces, dirigidos a un público infantil, por lo que se idearon nuevos sabores, como fresa, cereza, manzana, limón, sandía o naranja entre otros y lo que es más importante, a los dispensadores se les añadió cabezas de personajes como Mickey Mouse o Papá Noel y se convirtieron en un éxito mundial.
Hoy, además de seguir siendo contenedores de caramelos y dentro de la fiebre coleccionista de nuestra época, se han convertido en piezas de coleccionista, se realizan mercadillos y subastas en todo el mundo y algunas piezas llegan a cotizarse a precios increíbles.
La exposición que presentamos, está basada en una de las colecciones españolas más importantes y cuenta con más de 1.244 dispensadores además de materiales varios, desde anuncios, merchandising, los planos del dispensador mechero... etc. Los dispensadores pueden ser tamaño mini, como los favoritos de Japón o gigantes, como los que se utilizan para regalo, los hay que son también camiones de juguete e incluso silbatos, los más famosos son aquellos con cabezas de personajes que van desde personajes de Disney, Warner Brothers o Hanna Barbera hasta ediciones especiales de Star Wars, el grupo de Rock Kiss o personajes de videojuegos.
Se trata en resumen, de una exposición muy dulce de un caramelo que nació en Viena hace más de 80 años, pero que se mantiene joven gracias a una forma de embalaje tan original, que se ha convertido en objeto de colección. Seguro que los visitantes de la exposición encontrarán más de un motivo para disfrutar de la misma.
Esta curiosísima y dulce exposición, es para todos los públicos y está a su disposición en Gran Vía de Hortaleza.




